En Abril de 1991, tuve mi primer encuentro con Jesús. Fue en una reunión de damas donde asistí con mi esposo por invitación de mi mamá. Llevaba pocos días de casada y me impresiono al ver tantas mujeres reunidas buscando a Dios. Luego no volví más en ese año.
Para el siguiente año, nuevamente por insistencia de mi madre decidí asistir a una reunión familiar, en esa época la iglesia se encontraba en sus inicios en la sede del barrio el Lido. Recuerdo que cada sábado al llegar me impactaba una canción que dice “Pero yo te alabo desde mis quebrantos y este Cristo Santo se glorifica a través de mí…” no sabía lo que Dios quería decirme.
En julio de 1995 cuando ya había realizado mis tres niveles bíblicos, mi esposo ya asistía a la iglesia. Desde ese entonces nos fuimos a vivir a Popayán por el trabajo de él y fue allí donde Dios nos utilizo para servir en su obra, en la naciente iglesia de dicha ciudad.
Pero yo recordaba constantemente una promesa que había recibido de Dios “Pídeme tu casa y te la daré” yo algo incrédula ante esto, pensaba que nunca sucedería. Pero en ese entonces mi pequeña hija Laura Melissa tenía un anhelo en su corazón que toda su familia viviera junta, por lo que mi madre le decía pídele a Dios y el te concederá la peticiones de tu corazón, ella obedientemente lo hacía.
Después de 5 años regresamos nuevamente a Cali, me involucre en el Ministerio de Damas de la Iglesia Comunidad del espíritu santo en donde continúo sirviéndole con gozo y alegría.
Pero la promesa de tener nuestra casa seguía sin cumplirse. Para el 15 de Octubre de 2007 se inicio la construcción de nuestra casa, algo que solo EL REY DE REYES podía cumplir y no solo eso, sino que mis padres remodelaron su casa y mi hermana junto con su esposo pudieron tener la suya. Así que el deseo de mi hija se había cumplido. ¡Dios cumple tus anhelos más profundos!
Hoy luego de nueve meses de tener nuestra casa nueva podemos decir Que Dios cumplió (Números 23:19) Pero no ha sido la única bendición, hoy día mi hijo Juan David pertenece al Ministerio de Jóvenes y ya ingreso a la Universidad gracias a la misericordia de Dios. De la misma manera mi hija Laura Melissa ha obtenido grandes triunfos en su deporte de la natación, y hace poco Dios la premio llevándola a Argentina.
John Jairo y yo servimos a Dios creyendo que ahora nos hará mil veces más de lo que ahora somos (Deuteronomio 1:11) Gracias Dios por todas las maravillas que has hecho en mi y en mi familia porque al ver las dificultades y todos los desiertos que he tenido que pasar puedo decir que: “Me acordare como aguas que pasaron Job 11:16”
Alexandra Díaz
Ministerio de Damas
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