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Hace más de un año, El Señor decidió traerme a esta, mi iglesia, para continuar un proceso de formación junto a Él. Después de haber vivido en un período triste de mi vida espiritual, El Señor me tomó de la mano mostrándome su amor a través de quienes se han convertido en mi nueva familia en Cristo y, permitiéndome hacer parte de su obra a través del Ministerio de Alabanza, donde “pule” mi carácter cada día.
El Ministerio de Alabanza trajo consigo el congregarme los viernes en el Ministerio de Jóvenes, en donde si bien he compartido poco, he podido sentir la calidez de mis hermanos en la fe y las bendiciones de Dios en mi vida.
Siendo una de las mayores de este Ministerio, he podido enriquecer mi vida con estos jóvenes que han permitido al Señor transformar sus vidas y que sé son, sin lugar a dudas, un ejemplo y valor agregado en mi crecimiento personal y espiritual.
Sólo agradecimientos tengo hoy, para con la iglesia y éstos jóvenes, que tal vez sin saberlo, han aportado enseñanzas de valor que me hacen hoy una mejor persona de la que fui en el pasado.
Aunque todos los días mi carácter está en un proceso de carpintería, sé que cuento con las herramientas más importantes para afrontar tanto los momentos de alegría, como las transiciones dolorosas y tormentosas propias de los afanes del mundo. Estas herramientas son el amor y perdón de Dios que de una manera gloriosa me han empezado a formar como sierva suya para compartirle a otros de su amor, y me han dejado ver cómo personas que son de mi corazón, hoy pueden ser llamados hijos e hijas del que es también mi Padre.
La Palabra de Dios nos dice que mientras nos ocupemos de los asuntos del Señor, Él se encargará de añadir lo necesario a nuestras vidas (Mateo 6:33); es así como sus bendiciones en mi trabajo han llegado de manera sobreabundante permitiéndome ser un testimonio para mis compañeros y mi familia. Sólo un Padre de tanto amor, podría dar tantas bendiciones a quien nada merece.
Te invito hoy a que confíes en quien debes confiar y pongas tu mirada en quien murió por ti sin merecerlo. La cruz y tu fe en Jesús, son las únicas fuentes de tu salvación, así que ámale y déjalo obrar en tu vida; permite que te use para ser transformado y para llevar a otros a sus pies; recuerda que cuando te ocupas de las cosas de Dios… ¡Él se ocupa de las tuyas!
Hoy puedes dar el primer paso, congrégate en tu Ministerio… hay regalos maravillosos de Dios para tu vida que sólo podrás entender a través de tus hermanos.
Catalina Tezna
Ministerio de Jóvenes
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