APRENDAMOS A RESISTIR

Cuando éramos niños escuchábamos a nuestros padres y abuelos aconsejarnos sobre cuál debería ser el comportamiento indicado respecto a nuestros modales; nos repetían una y otra vez que era necesario que fuéramos personas cultas, bien educadas y con una personalidad definida. Respecto a las ofensas que otros pudieran causarnos, sus enseñanzas apuntaban a mantener la calma y resistir el agravio, pues deberíamos ser diferentes al común y no responder mal o con malas palabras.

Nos preguntábamos cómo lograr algo así. ¿Cómo hacer para soportar un insulto, un regaño o una ofensa? No parece ser una actitud fácil de asumir, sin embargo esto mostraría que somos personas educadas y de buenos modales.

Tristemente nos damos cuenta que en la vida real, entre mayor sea nuestra preocupación por aguantar, más difícil se hace y pareciera que las contrariedades de la vida cada vez resultan ser más difíciles de resistir. Aun así, nuestra responsabilidad por mantener una conducta decorosa aumenta con el pasar de los años y cada vez hay más exigencia hacia nosotros respecto de saber rechazar las malas inclinaciones como la rabia, el odio, la venganza, entre otros.

 

Debemos saber que en esta lucha por resistir tenemos un aliado a favor. Nuestro Dios es el único que puede darnos la fuerza para poner en práctica aquellos consejos que sabiamente nuestros padres algún día nos dieron. Dios a través de su palabra complementa esas buenas enseñanzas y nos muestra la importancia de no hacer sufrir a otros, no herir a nuestro prójimo y aun rogar por el bienestar de nuestros enemigos o aquellos que nos han hecho algún mal.

Dios demanda de nosotros perdonar para ser perdonados; nos enseña con esto a tratar a otros tal como queremos ser tratados. Nos invita a incluir en nuestras oraciones a los seres que amamos pero además aquellos que nos ofenden. Nos motiva a ser apoyo para aquel que lo necesita y desde ese punto de vista, nuestros enemigos tienen necesidad de amor en sus corazones.

Esta actitud permitirá que estemos en paz con otros. La Biblia dice: “Y hallaras gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres” Proverbios 3:4

 

Piedad Zapata de Mejía
Ministerio Carcelario
Comunidad del Espíritu Santo