El libro de Job nos habla de un hombre que perdió sus sueños. El era un hombre recto e intachable, temía a Dios y vivía apartado del mal. (Job 1:7) Sabemos que Job perdió a sus hijos, todos sus bienes y lo peor perdió su trabajo y su salud. Lo único que le dejo fue su cantaletosa esposa, quien le dijo: “Maldice a Dios y muérete”. Pero al final Job confeso a Dios “yo sé bien que tu lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de tus planes”.
Cuando nuestros planes y sueños son truncados tenemos una linda oportunidad de orar y entregarle todo al Espíritu Santo, nuestro restaurador, nuestro pronto auxilio en la tribulación. Confiemos que siempre el Señor sabrá cual es el mejor camino que hay para nosotros y que Él está allí aun en los momentos difíciles para sostenernos y ayudarnos a salir adelante.
¡Animo, búscale en estos momentos más que nunca, no cometas el error de alejarte ni un minuto de Él!
Piedad Zapata de Mejía
Ministerio Carcelario
Comunidad del Espíritu Santo
|